La experiencia de la vida nos somete frecuentemente a situaciones difíciles, muchas veces sentidas por nosotros mismos como “muy duras”, pero seguro coincides en que muchas de ellas nos dejan un saldo ganador en nuestro crecimiento y poder personal, al llevarnos a otro nivel de expansión en la forma de dar respuesta a las circunstancias…
Estas experiencias son las que nos llevan a realizar cambios, un proceso tan cotidiano y natural que inevitablemente sucede en las distintas áreas de nuestras vidas, aún de forma inadvertida. Por ejemplo: Ante cambios organizacionales, cambios de departamentos, de tareas, jefes o salidas laborales. Cuando sentimos que la vida se va tras la pérdida de seres queridos, de posiciones económicas, de capacidades, de salud, así como también tragedias naturales que cambian nuestro entorno… y miles de situaciones más que nos desestabilizan.
Algunos niegan lo que les pasa, otros quedan victimizados y paralizados por el dolor de las situaciones que los lastimaron. Otros sueñan con la forma de regresar el tiempo atrás y que todo se mantenga como si nada cambió…Todos hemos vivido este tipo de experiencias y en algún momento nos caemos, cometemos errores y nos levantamos. Sin embargo, las diferencias y la diversidad humana se hacen presente.
Por otra parte, algunos pocos aceptan lo que viven y se reconocen quebrantados, deciden acobijarse en un espacio de reflexión que les permite mirar lo que están siendo, frente a lo que quieren ser. Este espacio puede reflejar miedo y a un ser carente de recursos ante la nueva situación, pero que no pierde la fe ante la gran oportunidad que por ahora está oculta…
En ese momento experimentamos incertidumbre y la sensación de estar frente a un fuego que nos quema para darnos nueva forma, una especie de muerte de lo que hemos estado siendo, para dar paso en nosotros a un “nuevo ser”. Es reconocer que nuestra circunstancia ahora es distinta y que requiere de nosotros un hacer distinto, lo que detona el comienzo de un proceso que rompe el cemento de nuestras certezas, para acercarnos más a un ser engrandecido en su valor transformador y creador, frente a los embates de la vida.
La Resiliencia es un concepto tomado de la Ingeniería que no es más que el calor que necesita un metal para cambiar su forma y hacerse más fuerte. En psicología, es ese poder personal para desarrollar nuevas acciones y actitudes frente a la adversidad. Eso nos recuerda que lo adverso no nos aniquila, nos transforma, nos fortalece y nos permite una verdadera y enriquecedora exploración interior, si así lo decidimos. Simplemente nos permite llevar nuestro potencial a la acción y superar las adversidades, mientras somos inspirados y transformados positivamente por ellas hacia una mejor versión de nosotros mismos.Aunque nos resistamos frente a estos inesperados acontecimientos, vivir las circunstancias sin resistencias, va consolidándonos en seres con más recursos. Esto hace de cada nuevo paso una oportunidad que nos aventaja para el futuro… Ese proceso en el desarrollo humano se llama RESILIENCIA.
Ahora, recuerda en tu historia alguna situación adversa, difícil o dolorosa que hayas vivido… y respóndete las siguientes preguntas:
- Desarrollaste alguna fortaleza para salir de ella?
- Reconoces nuevos recursos internos en ti a partir de esa situación?
- Si se repitiera o vivieras una situación similar, responderías con más sabiduría?
- A pesar de lo difícil en su momento, hoy puedes decir que esa situación te convirtió en una mejor versión de ti?
Estas viviendo una adversidad? Vamos! Conviértela en la inspiración de tu crecimiento hacia una vida de calidad superior y descubre que eres mucho más y mejor de lo que creías ser. Adelante! Hoy es un buen día para empezar!Si tus respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativas, entonces hoy puedes entender que la Crisis si puede ser inspiración, sin duda no siempre lo veremos de manera instantánea, solo hay que tener paciencia y Resiliencia!
Lic. Rossana Gómez. – Twitter: @rossanacgomez
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