Hola
mi gente amiga, cuanto tiempo sin escribirles, y bueno a decir verdad he estado
absorbida por la vida y el fascinante
laberinto de su tránsito. Y quise escribirles en éste momento que vivimos juntos en Venezuela,
dónde las informaciones y acontecimientos son tan intensos y diversos como el
de dos personas que transitan por aceras que están enfrente y aún así ni se
miran, lo que me llevó a preguntarme: ¿esto que vivo hoy como venezolana , cómo lo
vivo?
Cuando
intenté responder ésta pregunta les confieso que mi mente se quedó por minutos
en blanco… mi boca se secó… mis manos se tornaron heladas como tempano de hielo
y por un momento me tuve que sentar en una vieja silla mecedora de madera y
mimbre, que conservamos en mi casa y que uso en momentos como este… me quede en
silencio…cerré mis ojos como buscando tierra firme dentro y espasmódicamente una honda bocanada
de aire me permitió volverme a sentir viva…Luego de unos minutos me levanté,
tomé papel y un viejo lápiz mongol,
pequeñito de tanto desgaste pero que estaba allí como el mejor aliado para
acompañarme en este profundo momento de soledad…
Soy
emprendedora, o por lo menos así me definí el día que dejé de ser empleada y
para quienes lo son también, saben lo que eso implica, lo que es vivir verdaderamente
de la sangre que hierve y se mueve por crear, de ese espíritu lleno de
emociones que se logran dibujar con colores desde el color rosa hasta el negro
pasando por el marfil, y que se enfrentan a diario a la adversidad de la
autogestión, de la mirada de quienes lo ven como un camino de desaciertos y de
aquellos que dicen -¨WOW que valor actuar así en estos tiempos¨-, por vivir el
despertar de cada día sin fronteras de quincenas .
Definitivamente
éstos años con esta nueva ruta de vida, me ha exigido una expansión que sólo puedo resumir
en: Ya no soy como ayer…Si algo me ha enseñado este camino es el arte de caer,
si…de caer, de planificar escenarios que son cambiantes por naturaleza, y me ha tocado
en medio de fuertes tormentas, descubrir el camino, tanteando y sin linterna en
la noche oscura. Les confieso que este
aprendizaje es el que recuerdo a diario, cuando escucho por la calle sólo
comentarios que te invitan al vacío de sueños, que me llevan a conectarme con
emociones restrictivas y hasta con la
desesperanza, recordándome mis propios
momentos personales/ emocionales de tránsito laboral.
Es
cierto que éste transitar o cruce de río, me ha dejado rasguños, rodillas
rotas, caídas en tierra, y hasta la sensación de caer por un abismo, de saltar
de una colina a otra frente al terror de ver el valle, de empezar con un
escenario que el tiempo y sus circunstancias desvaneció y encontrarme allí,
justo allí en el punto cero… Sin embargo, hoy
cuando miro esas vicisitudes más allá de su lógica y propia emoción, me
redescubro, en un renacer continuado, de suma constante, de expansión,
simplemente de evolución...
Lo
que ayer me entusiasmaba ya hoy no tiene el mismo atractivo, mis gustos han
cambiado, mi forma de ver la vida y la vibración con la que experimento el
imprevisto que me arranca el piso, aún cuando crea estar haciendo todo para
evitarlo, ahora lo vivo diferente, pero valoro y me encanta que ese camino sólo
ha desnudado el verdadero ser que soy, cada día más auténtico y dispuesto, por eso para mi lo adverso sólo me lleva a
abrazar mi verdadera identidad, sin retaliación, sin rebeldía y sin sumisión,
simplemente honro mi Ser.
Cuando
miro a nuestra Venezuela desde esta perspectiva, me doy cuenta de un pueblo que
está en busca de su identidad, que el despertar ha sido paulatino y de ritmos
distintos que nos tienen sumergidos en la circunstancia de un País dividido, pero
rescato la importancia de la identidad de ser Venezolano, digno derecho a
ejercerse sin violencia, imposición, miedo o
complacencia, porque allí nos perdemos a nosotros mismos, como se pierde
el que se alimenta del halago y que
termina por morir al caer en las redes de sus desaciertos, por tanto creo
firmemente que el alimento de vida debe ser nuestra identidad y no exclusivamente el fruto de
otros en el camino, porque sino perecerás cuando te toque transitar el
desierto, y créeme nadie escapa de ello.
Estamos
en momentos de expansión para nuestra Nación y hay que despertar a ésta
realidad llena de cambios, ya no sirve el no ver las noticias, o despegarse de
cualquier fuente de información, porque esta evolución ya te tocó y aún en tu
silencio la estás viviendo. No sé si eres oficialista o de oposición pero lo
que si sé es que eres de esta Nación que está creciendo, generando movimientos que
como el de un sismo, los que aquí habitamos no escapamos, y es que aún el que está
lejos, siente el rugir de las raíces, del Ser, del alma, de la identidad.
Pero
sin duda sé que digerir esta tarea de crecimiento es compleja y lo define así la cantidad de
emociones que buscan salir, y allí veo la belleza de éste transito de expansión social y en fin último personal. Hoy con fuerza recuerdo las palabras de una Jóven Serbia que me dijo: ¨-¿De qué te preocupas situaciones como la que vive tu país ya otros lo hemos vivido, sólo aprende y avanza-¨. Ante ésta respuesta tan serena, de una mujer que lleva en su sangre la historia de un País que ha pasado por tantos conflictos sociales, me sentí ante el coraje que representa la serenidad de la fortaleza, y me pregunté: ¿Será entonces que el tránsito a lo desconocido siempre lo vivimos como una amenaza?. Por
eso considero útil revisar algunas emociones que resaltan en las conversaciones que he tenido entorno al tema y dónde reina la incertidumbre:
- Si te sientes Paralizado(a): Permítete crecer y gestionarte, abraza la emoción sea cual sea esta, acéptala y exprésate, destapa el canal de vida que es la emoción, legitima tu sentir asertivamente, pero refugiado en la negación difícilmente será distinto.
- Si te sientes bloquedo: vuelve a soñar, son tus sueños los que te harán volar, crea un camino alternativo, haz un agujero en la pared, ese horizonte es tuyo si lo buscas. Muévete!
- Si te sientes confundido, deja de observar lo minúsculo, aléjate lo suficiente para ver el bosque, detalla el patrón recurrente que te encierra en ese circulo que no te permite avanzar. Honra tu Ser.
- Si te sientes impotente pregúntate: ¿Hey quien maneja el timón de mi barco?
- Si te sientes asustado, enciende la luz, arrincona el miedo, pero no lo elimines intégralo, convérsalo con personas de tu confianza, o con más conocimiento y desafíate a desvanecerlo aprendiendo, explorando lo nuevo, y lo desconocido que sólo te mostrará más de tu potencial.
- Si Te sientes débil: Pide ayuda, construye cimientos sólidos, crea una estructura dentro de ti que te haga sentir fuerte, cuenta contigo! . No te niegues.
- Y si sientes que es un cuello de botella, porque se hizo estrecho el camino y no te deja avanzar, deja el carro y sigue a pie!!, sin duda este será el mayor desafío, mantener el propósito mientras se vive el fluir de las circunstancias, porque te hará recordar que tu mejor recurso eres tu mismo (a).
Ciertamente,
Ya no soy igual que ayer….hoy conozco más de mis recursos y los resumo en que
no importa como sea el camino, fresco o caluroso, de selva o de desierto, empedrado
o ligero, sé que de la mano conmigo seguiré adelante! , quizás para volver al
punto cero, para quién lo ve desde fuera, pero con una progresión interna que grita primariamente:
Cuento conmigo!. ¿Y tú cuentas contigo?
Vamos
¿qué esperas? hoy es un buen día para empezar.
Rossana
Gómez

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